miércoles, 9 de septiembre de 2009

A la luz de la luna.


La luz de esta luna que me alumbra
mientras intento vanamente cerrar mis ojos eternamente,
sólo logra invadirme de recuerdos de momentos mejores.
Esa luz blanca que brilla en torno a mi cama,
esa luz que logra hacerme olvidar, recordar...
Momentos que invaden mi mente
momentos de los cuales quisiera olvidarme de vez en cuando
momentos a los cuales extraño locuras en otros tantos momentos.
Esa luz de luna que me llena de incertidumbres,
de dudas, de preguntas sin respuestas.
Sigo intentando dormir, nuevamente en vano.
Sigo pensando en mi, en vos, en nosotros.
Sigo con la misma duda que al principio,
esa duda que me hizo titubear a la hora de quererte,
la que me hizo pensar y pensar mil veces en las múltiples consecuencias,
la que un día me hizo decir que sí sin vergüenza ni culpa.
Esa duda que me hizo sentir tan plena como nunca antes me había sentido,
y la que logró hacerme sentir una gran basura después...
Esas incertidumbres son las que le dan ese gusto especial a las decisiones,
cualquier decisión que no pasa por la duda, es vacía.
Sin duda alguna, mis dudas me llenan de miedos,
pero al mismo tiempo, de alegrías sin límites.
Hoy me acuerdo de esos tiempos, ya lejanos,
y quizá me ría, quizá llore.
Pero muy en el fondo de mí,
sé que gracias a esas dudas, incertidumbres
y que gracias a esas decisiones y momentos vividos,
hoy puedo decir, que soy un poco más yo.

Carolina Narvaja

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